Una planeación que reparte una cifra ya decidida puede dejar mal planteadas las demás decisiones
Si las premisas llegan fijadas desde arriba y las áreas no aportan restricciones vinculantes, el plan puede repartir una cifra en lugar de descubrirla.
Metas, presupuesto y ambición formarían un sistema de segundo orden: su salida sería la función objetivo de los demás. Un proceso donde todos participan y ninguna restricción real puede mover el resultado estaría integrado y carecería de capacidad de decisión: participar es distinto de decidir.
Su disparador de reapertura sería el desempeño realizado frente al proyectado: si el presupuesto se fija una vez y durante 12 meses sólo se le da seguimiento, nada lo reabre. Resuelto mal, puede dejar mal planteados a los otros 8 sistemas aunque cada uno se resuelva bien por dentro.
Armado como Decision System de Execution on Decision Systems, ese desempeño queda registrado y reabre el plan cuando se separa de lo proyectado.
¿Dónde registra su banco el retorno realizado por destino frente al proyectado, y qué decisión cambia cuando se separan?
La Perspectiva completa, con sus fuentes, está disponible a quien la pida.

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